A pesar de la gravedad de
los acontecimientos medioambientales que se repiten año tras año en el mundo
lejos estoy de dejar de sorprenderme. La contaminación ambiental en todas sus
formas es una realidad que esta provocando enormes problemas porque ya no
afecta solo el bolsillo sino la salud de las personas. Mientras los ejemplos se
multiplican con o sin repercusión mediática me pregunto ¿cuánto habrá que
esperar para que políticos y tomadores de decisión consideren al medio ambiente
como la máxima prioridad? La respuesta parece ser por el momento: “hasta que ya
no podamos aguantar más”.
El problema para la gran
mayoría de las personas es que el límite a sobrepasar para que se tomen
acciones eficaces y contundentes al respecto lo marcan los intereses; y también
aquellos que los defienden, a veces de forma ilógicamente curiosa.
El caso de la ciudad de
Temuco, situada al sur de Chile es realmente emblemático. En lo que va del 2013
la autoridad ambiental local ha decretado dos emergencias y once pre
emergencias que implican por ejemplo, recomendarle a las personas no salir de
sus casas después de la 18h00. Los niveles de contaminación atmosférica
(provocados principalmente por el humo de chimeneas particulares) son tan altos
que se consideran como perjudiciales para la salud. La neblina hace el resto,
tanto, que la ciudad pareciera dormir cada invierno entre la bruma y el humo.
Habitada por más de 250 mil
habitantes, Temuco es la capital de la comuna homónima perteneciente a la
Región de la Araucanía, en la XV Región del país. Debido a su geografía, las
precipitaciones se presentan todo el año con temperaturas medias que no
sobrepasan los 11 grados Celsius, lo que la convierte en una zona fría y
húmeda. En invierno el termómetro puede llegar marcar apenas 3 grados C.
Esta zona caracterizada por
hermosos paisajes y parajes turísticos en invierno se vuelve agreste. Por
tradición, comodidad y sobre todo por economía, los temuquenses utilizan leña
para alimentar sus estufas y calefaccionar sus casas, por lo que su consumo se
incrementa exponencialmente durante los meses fríos. La leña indispensable para
combatir las bajas temperaturas se ha convertido con los años en el principal
agente contaminante de la zona.
Entre mayo y agosto
principalmente, miles de hogares utilizan leña para calefaccionarse al mismo
tiempo por lo que miles de hogares despiden a su vez humo por sus chimeneas. La
combustión lenta, producto de la leña húmeda, y el uso de estufas en mal estado
o con bajo rendimiento, conforman un pack difícil de manejar. La humedad, la
lluvia y las bajas temperaturas hacen el resto. La contaminación es tan elevada
que para muchos temuquenses la situación se ha vuelto insostenible y las
soluciones tardan en llegar.
El problema de fondo sigue
siendo de índole económico. De acuerdo a las autoridades, la principal medida
para descontaminar la ciudad implicaría substituir el uso de leña como
combustible por gas, lo que mejoraría notablemente la calidad del aire en la
ciudad. Pero en Chile el gas es bastante caro comparado con otros países como
Argentina o Bolivia, por caso, calefaccionar con leña una vivienda en Temuco
cuesta alrededor de 100 USD por mes, mientras que si se utilizara gas la cuenta
se elevaría a unos 600 USD.
Los esfuerzos llevados a
cabo por las autoridades que incluyen envolventes térmicos y reconversión de
estufas entre otros, no parecen atenuar suficientemente las dificultades
ambientales. En efecto, la solución si se quiere “de mayor impacto” es que el
Estado nacional subsidie el precio del gas de modo que el consumo de leña
disminuya drásticamente. Pero cuando se trata de dinero, el medio ambiente (y
todo lo que ello conlleva) parece que tiene y puede esperar.
Es un hecho que la calidad
de vida de las personas depende del medio ambiente en porcentajes cada vez
mayores, porque su alteración afecta enormemente el estilo de vida y las
tradiciones de una comunidad. Evidentemente los problemas son complejos y
requieren de fuerte compromiso, inversión y mucha voluntad para solucionarlos,
pero cuando el medio ambiente no es prioridad todo se hace cuesta arriba. Por
el momento los tomadores de decisión se dedican a buscar soluciones
alternativas, y los temuquenses deben esperar cada día de regreso a sus hogares
recomendaciones para salir o no de sus casas.


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